Información sana sobre el dengue

Bienvenidos.

(28 de enero de 2016. Página en construcción)

En Argentina se está desarrollando una epidemia de dengue, la misma se encuentra solo en sus comienzos. Esta página tiene como misión transmitir información acorde al conocimiento científico actual de las epidemias de dengue. La publicación en el blog está abierta a toda la comunidad científica argentina. El blog cuenta con un comité editorial constituido por los científicos que hemos tomado ésta iniciativa.

Juan Pablo Aparicio (Biología matemática, CONICET, UNSa)

Sylvia Fischer (Ecología, CONICET, UBA)

Raquel Gleiser (Ecología, CONICET, UNC)

Tomás Orduna, (Enfermedades infecciosas, Medicina del Viajero, H. Muñiz)

Nicolás Schweigmann (Ecología, CONICET, UBA)

Hernán G Solari (Sistemas complejos, CONICET, UBA)

 

 

 

 

Los invitamos también a sumarse al grupo de Facebook CIE-Mosquitos

Todas las reflexiones ambientales se pueden obtener en formato pdf en Departamento de Ecología, Genética y Evolución

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El protagonista de esta epidemia es el mosquito Aedes (Stegomyia) aegypti. larvaaquí en estado de larva

Aedes_aegypti-300x288 y éste es el adulto.

El jardín del fondo… el rincón del olvido

Aunque no todos tienen la fortuna de vivir en casas con espacios abiertos, quien la tiene sabe de qué se trata, y quien no, sospecha sus bondades con la esperanza de vivenciarlas algún día. Un espacio verde propio equivale a una vida más saludable, da lugar a momentos de recreación y de distensión. Nos permite quedarnos en casa sin sensación de encierro. Nos permite compartir. Plantas y animales, a los que vemos crecer cada día, conforman nuestro entorno cotidiano e íntimo. Es verdad, nos reconforta, tal vez no podemos definir cómo, pero nos hace bien.

Uno de estos espacios es comúnmente un jardín en el frente, usualmente pequeño, cuyo cuidado y dedicación no nos demanda más tiempo que el conjunto del resto de la casa. Para él buscamos prolijidad y estética; es la bienvenida a nuestras casas, nos representa. Queremos que se vea bien, bello, colorido, acogedor. Su contraparte trasera, de existir, no corre la misma suerte. Los jardines del fondo frecuentemente se convierten en el desván de la casa. Allí reposan objetos olvidados o temporalmente en desuso, o pueden ser la morada final de aquello de lo que no sabemos cómo deshacernos. Algunas de esas cosas son relativamente pequeñas y movibles, como tachitos, latas, botellas, baldes, macetas, o partes de otras estructuras mayores (por ejemplo, partes de juguetes, de autos, etc.) a los que rotulamos como “objetos que ya no sirven”. Estos últimos deberían ser los más fáciles de descartar cuando nos piden eliminar potenciales criaderos de mosquitos en domicilios, tal como lo solicitan las campañas y/o programas de prevención del dengue para el control de su vector: el mosquito Aedes aegypti. Ellos constituyen los peligrosos “cacharros” a los que refieren en los medios. ¿Por qué es importante eliminar recipientes que no sirvan o evitar que aquellos en desuso queden expuestos a la acumulación accidental de agua? Porque en pocos días todos ellos pueden convertirse en hábitats para el desarrollo de esta especie: las hembras oviponen sobre las paredes internas de los recipientes disponibles. Al acumularse agua, esos huevos eclosionan y nacen las larvas, que luego de un lapso corto se transforman en pupas, de las que en breve emergen los adultos.

A los jardines los asociamos con verde, con jardinería, con naturaleza, y no tenemos en cuenta otros objetos que no les son propios y que accidental o voluntariamente puedan albergar. Los jardines necesitan ser cuidados regularmente, y eso incluye el control de todo aquello que encontramos allí, incluso instrumentos que empleamos para su mantenimiento. En verano debemos dedicarles más tiempo y con mayor frecuencia (dado que el ciclo de vida de los mosquitos se acorta mucho, y en alrededor de una semana pueden emerger mosquitos adultos). Muchos dispositivos móviles son muy bien reconocidos por nosotros: los portamacetas y sus platitos o bases, los recipientes a modo de regadera, los baldes; pero también deberían ser considerados de especial cuidado los que albergan plantas enraizando en líquido, los floreros, los depósitos de agua de lluvia, entre otros.. Por diversos motivos –porque estuvimos muy ocupados, porque el tiempo climático lo impidió, etc.- estos elementos cotidianamente en uso pueden ser abandonados temporalmente, y así convertirse en criaderos de Aedes aegypti y de otros mosquitos.

En los fondos de los terrenos también es usual encontrar piletas de distintas dimensiones, que suelen quedar desatendidas con la llegada de los días fríos. El mismo destino tienen, a veces, fuentes ornamentales y bebederos de animales domésticos o de pájaros silvestres. La inspección de todos los sitios mencionados debería estar incorporada a nuestra recorrida frecuente por estos sectores.

A todas las situaciones descriptas aquí se suma que tanto la vegetación muy exuberante como un césped muy crecido pueden servir de refugio a los mosquitos adultos, por lo que forman parte del cuidado responsable esperado para nuestro jardín.

Ninguna de las situaciones planteadas debería privarnos de gozar de un jardín en casa. Pero necesitamos reconsiderar estos espacios, recuperar su sentido placentero y seguro en cuanto a que se mantenga en condiciones saludables para todos, además de su belleza y confortabilidad. El tiempo que le dediquemos al cuidado de nuestros jardines es la mejor inversión para la salud, hoy y siempre.

Nora E. Burroni

Laura Peresan

Raquel M. Gleiser

Lab. de Estudio de la Biología de Insectos

Grupo de Epistemología, Historia y Didáctica de las Ciencias Naturales,

Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV

CICyTTP-CONICET- Entre Ríos

CeFIEC- FCEyN, UBA

CONICET-UNC – Córdoba

 

Los recursos necesarios para la supervivencia del mosquito Aedes aegypti que explican la verdadera forma de prevención

odas las funciones biológicas del mosquito Aedes aegypti son llevadas a cabo con éxito en el entorno humano. Incluso pueden vivir en un ambiente urbano árido (como la ciudad de Catamarca) porque el ser humano aporta artificialmente la humedad del ambiente que los insectos necesitan para sobrevivir. La evapotranspiración de las plantas presentes en los patios, jardines, huertas, etc. aportan humedad al aire. A su vez la propia vegetación, las rejillas con agua, los sitios oscuros y húmedos dentro de las viviendas (baños, bajo la cama, detrás de los muebles, etc.) sirven de refugio para los adultos cuando están en reposo.

El mosquito Aedes aegypti necesita por lo menos de tres recursos para que su ciclo de vida pueda completarse:

a) disponer de alimento suficiente en forma azúcares vegetales, que consigue entre las flores o frutas presentes en los predios que se encuentran en un poblado.

b) las hembras necesitan disponer de suficiente sangre (preferentemente humana) como fuente de proteínas para multiplicarse (para la producción de huevos).

c) disponer de agua acumulada en recipientes de paredes sólidas para depositar sus huevos, y que el agua permanezca el tiempo suficiente para, por un lado, producir alimento para la larvas, como microorganismos a partir de pequeños restos orgánicos vegetales (hojas, restos de flores, etc.) o animales (artrópodos muertos) en descomposición, y por otro para que las larvas y pupas puedan completar su desarrollo. Las hembras colocan sus huevos pocos milímetros por sobre la superficie de agua. Los huevos resisten períodos de sequía y eclosionan cuando entran en contacto con el agua. Están adaptados a una dinámica de llenado con agua y de vaciado (o evaporación) y un posterior llenado para que los huevos eclosionen al entrar en algún momento en contacto con el agua.

El sentido común nos dice que no tendría sentido eliminar toda la vegetación de una zona urbana ya que forman parte de la calidad de vida de los seres humanos que habitan un barrio. Por otra parte sería ridículo eliminar a todos los seres humanos y sus mascotas En cambio, solo tiene sentido eliminar el tercer recurso fundamental para que Aedes aegypti pueda proliferar: el agua acumulada en los recipientes del entorno domiciliario. Es por ellos que las medidas de prevención más efectivas apuntan a la eliminación de recipientes que puedan acumular agua.

Y pasando a otro plano, hay un recurso extra con el que cuenta este mosquito para ser tan exitoso: la falta de compromiso de gran parte de la población para trabajar en la prevención. Esto puede estar motivado en varias razones: el creer que es un tema que deben resolver las autoridades (delegar responsabilidades), el imaginario de que el aporte individual no suma (cuando realmente es lo que más aporta) y fundamentalmente la falta de información válida para enfrentar el problema.

Si no construimos entre todos una conciencia colectiva de que somos parte del problema y de la solución, estamos condenados a repetir nuevas e innecesarias epidemias.

Nicolás Schweigmann

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Raquel M. Gleiser

Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV CONICET-UNC – Córdoba

Leonardo Horacio Walantus

Centro de Investigaciones Entomológicas

Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales

Universidad Nacional de Misiones

Gustavo C. Rossi

Centro de Estudios de Parásitos y Vectores

CCT La Plata-CONICET-UNLP

Dra. Corina Berón

Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y 

Biotecnología (INBIOTEC) CONICET

Elena Beatriz Oscherov

Vicepresidenta de la Asociación Parasitológica Argentina (Ex Profesora Titular de Biología de los Artrópodos y Biología de los Parásitos) FaCENA, UNNE Corrientes

 

 

Intervenciones ambientales

Cuando nuestros hijos desatienden el estudio decidimos intervenir para remediar la situación. Solemos insistir (hasta el cansancio si fuera necesario) para que realice su tarea escolar y estudie. Para deshacerse del fastidio de nuestra insistencia, el niño se pondrá a estudiar en una modificación de conducta por condicionamiento negativo, es decir, donde el cambio de conducta busca remover o restar un estímulo adverso. Sin embargo es posible que no ocurra tal cual lo planeamos. Nosotros solo modificamos el ambiente introduciendo la molestia, es la parte que garantizamos, pero la respuesta debe surgir del niño.

Las intervenciones en el ambiente natural suelen seguir los mismos patrones culturales y de esa manera se obtienen resultados equivalentes a las intervenciones en el ambiente familiar. Pensamos por ejemplo que si alteramos el ambiente utilizando productos químicos, el mosquito no tendrá otra forma de evitar nuestra acción que desaparecer del lugar. Pero tal acción iría contra su propio designio de reproducirse y dar continuidad a su carga genética, su mandato natural. Al modificar el ambiente lograremos avanzar con nuestro designio en el corto plazo, pero a más largo plazo, lo más probable es que el mosquito descifre la formas de evadir nuestra acción y continúe con su designio permanente de vivir y reproducirse en un ambiente tan favorable para él , como lo es el ambiente próximo al ser humano . Tal como los padres suelen creer que están haciendo estudiar a los hijos, nos permitimos creer que estamos alejando a los mosquitos. La realidad es otra, solo estamos posibilitando nuevas conductas que finalmente, y con alta probabilidad, se sumarán al deterioro familiar o del ambiente urbano.

Pareciera que todas las intervenciones ambientales se guían por el mismo pensamiento mágico: que el sujeto de nuestra intervención ha de actuar como nosotros lo planeamos.

¿Pero acaso las intervenciones ambientales no se planean en el laboratorio? Efectivamente se planean en el laboratorio, es decir en un ambiente distinto al de aplicación. Si volvemos al ejemplo de la familia, es como si la intervención se planeara en un instituto en el cual el tutor o encargado está permanentemente dedicado a monitorear al niño y a establecer las correcciones del caso (comer a tal hora, acostarse y levantarse a determinada hora, etc). Esa situación no ocurre en ningún hogar, los padres trabajan dentro o fuera de la casa, tienen otros hijos y otras tareas que realizar. El ambiente de la casa difiere sustancialmente del ambiente del instituto de investigación en conductas del niño. En el laboratorio se suele trabajar sobre el corto plazo, con todas las variables de relevancia controladas y con poblaciones de laboratorio que están adaptadas a tales condiciones de desarrollo y conservación. Normalmente estas poblaciones de mosquitos de laboratorio no tienen la misma respuesta a los estímulos que las poblaciones nativas ni se les permite evolucionar de acuerdo a las nuevas condiciones ambientales, por lo tanto no siempre la extrapolación de resultados resulta válida. En concreto, se atribuyen a la especie comportamientos que son propios de la misma en el ambiente laboratorio, o lo que es lo mismo, se desprecia la componente ambiental-adaptativa de la especie.

¿Son entonces todas las intervenciones igualmente riesgosas? Ciertamente no es así, los riesgos están en función de las posibilidades de retrotraer la intervención a las condiciones previas y las características de la especulación teórica que media entre lo realizado en el laboratorio y la situación ambiental.

En próximos comentarios daremos ejemplos históricos de intervenciones ambientales y cómo funcionó en el mediano y largo plazo lo planeado.

Hernán G Solari

Dinámica de sistemas complejos

Física-FCEN-UBA e IFIBA-CONICET

Leonardo Horacio Walantus

Centro de Investigaciones Entomológicas

Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales

Universidad Nacional de Misiones

Elena Beatriz Oscherov

Vicepresidenta de la Asociación Parasitológica Argentina (Ex Profesora Titular de Biología de los Artrópodos y Biología de los Parásitos) FaCENA, UNNE Corrientes

Gustavo C. Rossi

Centro de Estudios de Parásitos y Vectores

CCT La Plata-CONICET-UNLP

Dra. Corina Berón

Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y 

Biotecnología (INBIOTEC) CONICET

Nicolás Schweigmann

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

La paradoja de los repelentes

Nuestros cuerpos emiten señales atractivas que orientan a los mosquitos hacia la fuente de sangre necesaria para la producción de huevos. El calor corporal, el dióxido de carbono (CO2) de la respiración, el ácido láctico de la transpiración constituyen los principales atrayentes. Un buen repelente tópico para mosquitos tiene componentes activos que hacen que el insecto se desoriente o inhiba su ingesta sanguínea. La eficacia de los repelentes dependerá de la especie de mosquito, de la fisiología particular del humano o mascota y de la aplicación adecuada del producto en el lugar y momento apropiado. Si logramos que no nos piquen, las hembras buscarán otras fuentes de sangre cercanas, porque de todas maneras necesitarán de sangre para la producción de sus huevos. Como los repelentes no bloquean el ciclo de ovulación (ciclo gonadotrófico), las hembras buscarán a otras presas más atractivas (sin el repelente). Si nos encontramos en un ambiente silvestre (caminando entre pastizales, pescando, etc.) el repelente podrá ser eficaz ya que las hembras desviarán su atención hacia otros animales o personas desprotegidas para extraerles la sangre necesaria. En este caso nuestra presencia en el lugar es temporaria y el efecto del repelente podría ser efectivo para protegernos. La paradoja (en el sentido de contraria a la opinión común) se produce si todos los habitantes de una manzana se aplicaran repelentes en el lugar donde viven, trabajan o pasan por tiempos prologados en un entorno productor de muchos mosquitos (gran cantidad de criaderos). Las hembras de los mosquitos que necesitan sangre, tendrán que buscarla de todas maneras, o aumentara la exposición de las personas que no se apliquen el producto. En un trabajo científico publicado en 2013 se demuestra que el principio activo de los repelentes más comunes (DEET) es altamente protector cuando las hembras son expuestas en una primera instancia. Pero las hembras suelen acostumbrarse luego de la segunda exposición y el repelente ya no tendría el efecto protector deseado: http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0054438

Que las hembras pierdan sensibilidad (o aumenten su tolerancia) al DEET sugiere un llamado de atención para no considerar que simplemente usando repelente estamos protegidos. El uso de los repelentes no puede ser continuo, debemos usar el sentido común a fin de evitar problemas derivados del exceso de esta práctica (alergias, irritaciones, resistencia, acostumbramiento). Es importante tener en cuenta que es mejor usarlo solo cuando es necesario. Por ejemplo, reflexionar sobre el área donde nos encontramos y la presencia de mosquitos en ese lugar, el estar a la intemperie, la presencia de vegetación y humedad, el hacer actividad física o estar en reposo. Por otro lado es habitual que aparezcan muchas formulaciones de repelentes caseros, hay que extremar los cuidados con los mismos, en especial cuando los aplicamos sobre el cuerpo, más aún en niños, sin conocer la concentración de los principios activos presentes. Aplicaciones que pueden parecer inocuas podrían acarrear grandes complicaciones a la salud. De tener la posibilidad de hacer extractos que tienen potencial como repelente, conviene pulverizarlos sobre pisos, ventanas antes que ponerlos en la piel. https://espanol.epa.gov/control-de-plagas/use-los-repelentes-de-insectos-de-manera-segura-y-efectiva o https://edis.ifas.ufl.edu/in476

La conclusión de esta reflexión es que los repelentes pueden ser una gran ayuda para situaciones de exposición acotada a la presencia de mosquitos pero no puede ser tomado como una forma de protección prolongada. El mecanismo de protección más efectivo a mediano y largo plazo es el control de las poblaciones de mosquitos, que se consigue a partir de lograr un control efectivo de todos los criaderos presentes en las manzanas.

Nicolás Schweigmann

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Raquel M. Gleiser

Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV CONICET-UNC – Córdoba

Hernán G Solari

Dinámica de sistemas complejos

Física-FCEN-UBA e IFIBA-CONICET

Leonardo Horacio Walantus

Centro de Investigaciones Entomológicas

Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales

Universidad Nacional de Misiones

Elena Beatriz Oscherov

Vicepresidenta de la Asociación Parasitológica Argentina (Ex Profesora Titular de Biología de los Artrópodos y Biología de los Parásitos) FaCENA, UNNE Corrientes

Dra. Corina Berón

Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y 

Biotecnología (INBIOTEC) CONICET

Gustavo C. Rossi

Centro de Estudios de Parásitos y Vectores

CCT La Plata-CONICET-UNLP

 

¡A desarmar la Pelopincho ®!!

Estamos en semana Santa del 2016.

Muchas piletas de lona todavía están armadas pero ya no se usan.pileta

Comenzaron las clases y ya no hay tiempo para aprovecharlas. Algunas están casi vacías, otras todavía llenas. Si los humanos no las usamos serán aprovechadas por varias especies de mosquitos. Si no se desarman, serán criaderos de mosquitos durante la mayor parte del año, y nos llamará la atención que hasta en invierno sentiremos la molestia de mosquitos en nuestras viviendas. Ya se ha comprobado que estas piletas y las de material sirven como criaderos de mosquitos durante todo el año: ( http://server.ege.fcen.uba.ar/gem/pdf/Fischer%20&%20Schweigmann%202010.pdf ).

Si las dejamos con poca agua, estaremos favoreciendo la colonización del Aedes aegypti. Si se vacían sin guardarlas, acumularán agua de lluvia en pliegues, rincones, o en la base. Esa escasa cantidad de agua es atractiva para que las hembras depositen allí sus huevos. Si se vacían, y se desarman, y quedan semi-plegadas a la intemperie, pueden juntar suficiente agua de lluvia como para formar un excelente criadero de Aedes aegypti u de otras especies de mosquitos. Como Aedes aegypti deposita sus huevos sobre paredes, se corre el riesgo que queden pegados en la parte de la lona cercana donde hay agua. Los huevos pueden resistir toda la temporada invernal y eclosionar en el primer llenado durante la primavera o verano siguiente. Antes de guardar se debe cepillar, enjuagar bien y secar con un material absorbente (papel o trapo seco). Lo recomendable es que se guarde en un lugar seguro, seco y que no pueda acumular agua hasta el periodo estival siguiente.

Nicolás Schweigmann

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Gustavo C. Rossi

Centro de Estudios de Parásitos y Vectores

CCT La Plata-CONICET-UNLP

Med. Mirta Mierez

Docente Área Parasitologia

Facultad de Medicina- UNNE

Corrientes

Nora Burroni

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Corina Beron

Inst. de Inv. en Biodiversidad y Biotecnología.

INBIOTEC – CONICET – Mar del Plata

La forma más común del dengue

¿Por qué continúan las epidemias de dengue a pesar de las acciones de bloqueo? ¿Cuales son los síntomas más probables de un enfermo de dengue? De la misma manera que la introducción de una persona virémica en un ámbito urbano donde se reproduce el mosquito Aedes aegypti no garantiza que ha de producirse un brote en el lugar, no todo brote o foco epidémico ha de transformarse en epidemia. La dinámica propia de las epidemias es estocástica o azarosa. Esa estocasticidad está dada por imponderables como también por lo que se denomina estocasticidad intrínseca, es decir irreducible e inevitable, propia del fenómeno. Nuestra cultura (incluida la ciencia) está muy poco preparada para pensar en ella. Tendemos entonces a pedir y preguntar por imposibles. Por ejemplo ¿cuáles son los síntomas del dengue? MedlinePlus dependiente de la Biblioteca Nacional de Medicina USA nos ofrece la respuesta que buscamos.

La fiebre del dengue se inicia con una fiebre alta y repentina, a menudo de 40 a 40.5° C (104 a 105° Fahrenheit), de 4 a 7 días después de la infección.


De 2 a 5 días después de que la fiebre comienza, puede aparecer una erupción plana y roja sobre casi todo el cuerpo. Posteriormente en la enfermedad, se presenta una segunda erupción parecida al sarampión. Las personas infectadas pueden experimentar una mayor sensibilidad en la piel y sentir mucha molestia.

Otros síntomas abarcan

  • Fatiga

  • Dolor de cabeza (especialmente detrás de los ojos)

  • Dolores articulares

  • Dolores musculares

  • Náuseas

  • Inflamación de los ganglios linfáticos

  • Vómitos

  • Tos

  • Dolor de garganta

  • Congestión nasal


Pero si esta lista satisface a nuestras necesidades de información y a nuestras expectativas (juicios previos o prejuicios) tiene el problema de ser en buena medida incorrecta (lo “tachado” no es parte del cuadro clínico del dengue).

La Organización Panamericana de la Salud se acerca un poco más a la verdad al distinguir entre dengue sin alarma (síndrome febril inespecífico), dengue con signos de alarma (El paciente puede presentar: dolor abdominal intenso y continuo, vómito persistente, acumulación de líquidos, sangrado de mucosas, alteración del estado de conciencia, hepatomegalia y aumento progresivo del hematocrito) y finalmente el dengue grave. Desde el punto de vista de la práctica médica esta clasificación parece tener más sentido, pero desde el punto de vista epidemiológico falta en ella la categoría más probable: dengue asintomático. Un artículo reciente (2015) nos explica la relevancia del dengue asintomático: tres de cada cuatro casos de dengue son de este tipo, se trata de personas que presentan un malestar menor que el producido por el “dengue sin signos de alarma” (o bien ningún malestar) pero que de igual manera reproducen el virus en sus cuerpos y lo transmiten a los mosquitos. Desde una mirada individualista estas personas no están enfermas, desde el punto de vista de la salud pública estas personas son parte de un proceso epidémico. Estos casos no llegan a las estadísticas, como no llegan tampoco muchos casos de dengue sin signos de alarma, que por asemejarse a otras enfermedades (es tan común escuchar “me siento como si me fuera a engripar”) no llegan a la consulta médica y sumado a estos, todas las dificultades e ineficiencias del sistema de notificación. Algunas estimaciones hablan de un caso notificado por cada 10 casos de dengue. Los procedimientos de bloqueo suelen llegar con marcada demora (semanas) reduciendo así la eficiencia de las ya ineficientes fumigaciones, y las tardías descacharrizaciones que ayudan a dispersar a los vectores portadores del dengue contribuyen también con su parte.

Las acciones de bloqueo se deben realizar, pero debemos ser conscientes de que solo una grandísima dosis de suerte nos permitiría contener la epidemia con ellas. Solemos detectar la marcha silenciosa de la epidemia cuando una manzana infestada de mosquitos “se prende fuego” tal como lo describen las notas periodísticas ya citadas en Del patio limpio a la manzana saludable pero el dengue llego a estas manzanas circulando silenciosamente por muchas otras previamente. Es por eso que: ¡¡¡ no hay alternativa a la prevención!!!.

Cuando en un problema dominado por la incerteza actuamos como si tuviéramos certeza, el fracaso parece poco menos que inevitable.

Hernán G Solari

Dinámica de Sistemas Complejos FCEN-UBA e IFIBA-CONICET

Tomás Orduna

Director del Servicio de Medicina del Viajero

Hospital Muñiz

Nicolás Schweigmann

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Vigilancia Epidemiológica. Seguimiento de criaderos de mosquitos de interés sanitario, en la zona de afectación de la represa de Yacyretá.

Desde el año 1993 hemos estado trabajando en la investigación sobre mosquitos en la zona de afectación de Yacyretá. Los equipos de investigadores corresponden a la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones, el Centro de Investigaciones Entomológicas radicado en el Parque Tecnológico Misiones, y colaboran como laboratorio de referencia, participando como auditores técnicos, integrantes del CEPAVE, CCT La Plata, Conicet y de la División Entomología del Museo de La Plata, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata. De la misma manera, en Paraguay el SENEPA (Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo), ejecuta las mismas tareas.

Desde un inicio tuvimos como objetivos: conocer la fauna de mosquitos del área, ubicar los criaderos de los mismos para posteriormente caracterizarlos en las zonas de la costa del Río Paraná y los arroyos urbanos, en ambas márgenes del río. Además, determinar qué factores son limitantes para el crecimiento de larvas de mosquitos (por ejemplo especies de peces predadores, insectos y calidad ambiental medidos por pH, conductividad, oxígeno disuelto, entre otros, para cada tipo de criadero).

Como estrategia metodológica se colectan larvas y se procede a la captura de adultos empleando trampas. En el laboratorio los mosquitos son identificados y pasan a formar parte de la colección científica del CIE.

A lo largo de estos años las condiciones climáticas fueron extremadamente variables, lo que permitió la observación de las dinámicas poblacionales en una importante variedad de situaciones ambientales. Con todo ello nos hemos dedicado a la caracterización de los escenarios posibles de ser encontrados como criaderos de mosquitos, con énfasis en las especies de importancia sanitaria. Se pudo observar y registrar la dinámica de los criaderos de mosquitos, desde el momento de su aparición como criaderos hasta un grado de sucesión muy avanzado.

Los cambios significativos en las costas del Río Paraná y las desembocaduras de los arroyos urbanos producto de las obras del plan de tratamiento costero han modificado los escenarios, pasando de una situación con importantes criaderos a prácticamente la desaparición de los mismos. Una de las principales variables que favorece esta situación es la pronunciada pendiente en la zona litoral, que sumado a la correntada del Río Paraná impide el desarrollo de vegetación de costa en esta zona (las larvas se encuentran en los puntos con vegetación, siempre que la densidad de la misma no impida que la luz llegue al cuerpo de agua) sin dejar de mencionar la importante presencia de mojarras en toda la zona de costa, lo que constituyen sin duda alguna un aporte importante al control biológico natural de las larvas de mosquitos junto a otros insectos que viven entre la vegetación.

Se han realizado muestreos en estas zonas a fin de validar la hipótesis de la ausencia de criaderos en zonas sin vegetación asociada, confirmando la misma. Actualmente las zonas de conflicto evidenciadas en los primeros años de trabajo han desaparecido. En las desembocaduras de los arroyos urbanos y hacia las nacientes de los mismos, la vegetación flotante y arraigada se ha desarrollado en algunos casos de manera significativa, generalmente debido a los vertidos orgánicos de origen antrópico. Allí es importante el número de organismos controladores que se observan durante los muestreos, en especial una gran entomofauna asociada, donde predominan tricópteros (frigáneas/caddis), ditíscidos (coleópteros/cascarudos acuáticos), fásmidos (bichos palo), belostomátidos (chinches de agua), dípteros (moscas) y odonatos (libélulas), además de un número importante de aves acuáticas, peces y anfibios.

Entre las conclusiones que podemos extraer del trabajo realizado en el proyecto, pueden citarse:

-Se ha proporcionado información útil para la toma de decisiones respecto a la vigilancia ecoepidemiológica de la región.

-Se ha trabajado específicamente en la construcción de modelos de predicción de la aparición de criaderos de mosquitos de importancia sanitaria, y este conocimiento se ha volcado al diseño de la planificación de obras de tratamiento costero, en la zona de afectación de la represa.

-Las zonas con tratamiento costero han demostrado ser eficientes a la hora de evitar el arraigo de la vegetación acuática, tanto flotante como arraigada y semiarraigada, evitando de esta manera la formación de potenciales criaderos de larvas de culícidos.

-Se ha podido construir un modelo basado en una serie de 5 grados sucesionales. Estos reflejan las posibles situaciones que se esperan encontrar en ambientes lóticos y lénticos de la región. Este modelo permite caracterizar el ambiente, determinar su potencial como criadero y predecir la posibilidad de encontrar mosquitos de importancia sanitaria en estos espacios.

-Los cuerpos de agua que denominamos “charcas” presentan un lento proceso de “maduración”, consistente en el poblamiento por diversas especies de plantas, microorganismos, insectos, peces, anfibios, moluscos y otros.

-En la caracterización de los criaderos es determinante precisar el grado de sucesión del cuerpo de agua, el que está correlacionado positivamente con la mayor presencia de especies de mosquitos y el aumento de las densidades poblacionales de estas especies.

-La riqueza a nivel de la biodiversidad establecida es un buen indicador del grado de sucesión alcanzado. Las asociaciones entre las especies de mosquitos y los demás organismos presentes en las comunidades estudiadas constituyen un adecuado marco referencial para la comprensión de la dinámica de los ecosistemas observados.

-Estos escenarios que se plantean pueden aplicarse al reconocimiento de áreas de conflicto sobre otros arroyos o ríos de la provincia, facilitando la detección de criaderos y por ende contribuyendo a la vigilancia epidemiológica de la región.

-Es importante avanzar en el estudio de los controladores naturales de las larvas de culícidos, en particular odonatos, coleópteros, belostomátidos, peces y hongos entomopatógenos, ya que por su presencia y abundancia se perfilan como agentes principales a la hora de realizar el control de las poblaciones de larvas de insectos de importancia sanitaria, en los cuerpos de agua estudiados.

-Hemos iniciado durante los últimos años de trabajo, investigaciones que buscarán determinar las especies de hongos patógenos presentes, así como el potencial de los mismos para el control de los mosquitos.

-Actualmente no se presentan puntos que se pudieran considerar buenos criaderos, fundamentalmente por la ausencia de vegetación o bien por la ausencia de espacios libres entre la vegetación flotante y arraigada, así como por la gran cantidad de controladores naturales, sumada a la escasa presencia de mosquitos adultos.

-En el curso de los arroyos urbanos, las zonas que atraviesan el casco urbano y que no se han entubado, presentan como mayor inconveniente la falta de conciencia de parte de la población respecto al cuidado de estos cursos de agua. Esto se evidencia principalmente al recorrer los cauces y observar los desperdicios que se arrojan en ellos. La toma de conciencia de parte de la población es un reto para el futuro; para ello se deberá continuar trabajando principalmente en acciones de educación ambiental que fortalezcan acuerdos de cuidado y protección de las cuencas hídricas urbanas.

-La calidad del agua de los arroyos se ve muy afectada por aguas residuales urbanas. De hecho la concentración de los contaminantes de origen antrópico y fecal son tan altos que hacen prioritario, desde el punto de vista higiénico-sanitario, el saneamiento de sus cuencas alimentadoras, como así también la depuración de los afluentes de tipo urbanos e industriales.

-Las descargas cloacales provenientes de los barrios llevan estos líquidos al curso de los arroyos y aportan una carga considerable de nutrientes que contribuye con el desarrollo de la vegetación que se observa en el lugar. De esta manera, se da lugar a un proceso de eutrofización de un amplio sector del cuerpo de agua y la proliferación de distintos géneros de mosquitos de importancia sanitaria, principalmente de los géneros Anopheles, Mansonia, Psorophora y Culex. (Obviamente esto no es un problema de la represa, sino de planificación urbana).

-Durante los años de muestreo nunca se han encontrado larvas de Aedes aegypti en las zonas muestreadas. Esto era de esperar, ya que se trata de una especie cuyos criaderos se localizan preferentemente en los patios de las casas.

-El cauce de los arroyos urbanos donde se ha tomado la decisión de conservar y proteger el ambiente natural, debe ser monitoreado de manera constante a fin de evaluar las poblaciones presentes de importancia sanitaria, sus densidades y dinámicas poblacionales. En estos ecosistemas son de suma importancia las interacciones ecológicas que se visualizan a la hora de, por ejemplo, mantener la calidad del agua del cuerpo en cuestión, la estructura de las comunidades y la densidad de las especies presentes, especialmente de las de importancia sanitaria. Por ello deberían apoyarse todas aquellas acciones tendientes a alcanzar cierto grado de equilibrio dinámico en las poblaciones presentes y no fomentar el uso de químicos que puedan alterar este principio de autorregulación del sistema.

-En las zonas con tratamiento costero, (márgenes del Río Paraná sobre la ciudad de Posadas, Costanera y accesos a la ciudad), no se presentan criaderos de mosquitos, ni las condiciones para que los mismos se desarrollen a futuro. Ello representa un logro del plan de manejo, producto del trabajo multidisciplinario de los distintos actores.

Proyecto “Vigilancia Epidemiológica. Seguimiento de Criaderos de Mosquitos de Interés Sanitario”:

Leonardo Horacio Walantus

Centro de Investigaciones Entomológicas

Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales

Universidad Nacional de Misiones

Gustavo R. Spinelli

División Entomología, Museo de La Plata

Universidad Nacional de La Plata

Gustavo C. Rossi

Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores, CCT La Plata-CONICET

Universidad Nacional de La Plata

Convenio EBY-UNaM

La prevención no debe basarse en “que puedo poner”, sino en “que puedo hacer”.

La epidemia de dengue de 2016 en la Argentina es el resultado de un desorden ambiental que favorece la proliferación del mosquito Aedes aegypti en el entorno urbano. La presencia de recipientes que utilizamos para diversas cosas y basura capaz de acumular agua, genera contaminación ya que se favorece la formación de criaderos en nuestras ciudades poniendo en riesgo la salud de los habitantes. El diagnóstico de situación en ambientes públicos (ejemplificado en las Reflexiones Ambientales Urbanas anteriores, 07 Aedes aegypti en el poder Judicial y 10 Aedes aegypti en las Cubiertas de Vehículos), o en privados (34 Del patio limpio a la Manzana Saludable – Un Cambio necesario) es muy claro. Desde hace más de 20 años que la presencia del mosquito implica un riesgo sobre la salud, sin embargo la falta de un conocimiento acabado sobre el problema lleva a falsas soluciones preventivas (sapos, murciélagos, crotallarias, insecticidas, etc.). En la carta de lectores del diario Tribuno http://www.eltribuno.info/carta-lectores/2016/03/11, retransmitida como carta de lectores en la Nación el 23 marzo de 2016 se llama a usar masivamente un insecticida ambientalmente peligroso y prohibido por la EPA (Agencia de Protección Ambiental de EEUU) desde 1972. Pero este patrón de pensamiento también se encuentra en funcionarios destacados en temas de Salud pero que no manejan los conceptos actualizados y básicos de entomología y participación social: http://www.lanacion.com.ar/1879718-la-prevencion-fundamental-ante-el-dengue Las larvitrampas han quedado en desuso por ser peligrosas. Pueden convertirse muy fácilmente en criaderos de Aedes aegypti. Por otro lado, durante el invierno las poblaciones de Aedes aegypti están representadas predominantemente como huevos, por lo cual los larvicidas no sirven (no matan huevos). Fumigar como prevención significa aplicar en forma regular y frecuente productos químicos que constituyen un contaminante más para el ambiente. Estos productos emitidos al ambiente afectan también a los humanos, a las mascotas y a la fauna de una ciudad, incluso especies beneficiosas como polinizadores o los depredadoras naturales de mosquitos. La estrategia reproductiva de Aedes aegypti es generar enormes excedentes de huevos y esa reserva suele activarse en ausencia de adultos (cuando se fumiga), compensando la situación original. La fumigación preventiva no es sustentable, porque mientras haya criaderos el problema va a continuar. Hoy se eliminan los adultos, en unos días habrá nuevamente adultos producto de los criaderos existentes, se vuelve a fumigar y como los criaderos siguen existiendo se generarán nuevos adultos. Entonces, los funcionarios encargados de la prevención deben dar mensajes claros a la sociedad. La experiencia de la actual epidemia debe servirnos para generar cambios profundos de ordenamiento ambiental en las zonas urbanizadas. El estado como gobierno debe dar el ejemplo de orden y limpieza que impida la formación de criaderos en los entornos de edificios públicos (hospitales, escuelas, etc.), chatarra incautada, control sobre el comercio, etc. y la sociedad toda debe participar en un acompañamiento que permita generar manzanas saludables.

Nicolás Schweigmann

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Gustavo C. Rossi

Centro de Estudios de Parásitos y Vectores

CCT La Plata-CONICET-UNLP

Raquel M. Gleiser

Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV CONICET-UNC – Córdoba

Nora Burroni

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Hernán G Solari

Dinámica de sistemas complejos

Física-FCEN-UBA e IFIBA-CONICET

Corina Beron

Inst. de Inv. en Biodiversidad y Biotecnología.

INBIOTEC – CONICET – Mar del Plata

Aedes aegypti, la estrategia de repartir los huevos entre distintas canastas

Las hembras del mosquito común (Culex pipiens) suele posarse sobre la superficie del agua y poner la totalidad de sus huevos (100 – 150) pegados entre sí, formando una estructura que flota sobre el agua (balsa). Una hembra de Aedes aegypti suele poner un número muy variable de huevos (dependiendo de los trabajos, entre una decena y algo más de una centena), colocados de forma individual sobre las paredes de los recipientes y por encima del nivel de agua.

numero de huevos por sensor El gráfico refleja el comportamiento de puesta de huevos de Aedes aegypti en 23 sensores (de un total de 30 ovitrampas) que resultaron positivos en una semana de estudio. (Ver Reflexión 28 La Experiencia de Oro Verde – Entre Ríos). Como se trata de una experiencia en campo es imposible saber cuántas hembras aportaron huevos en cada ovitrampa. El patrón es similar al que se ve en muchos trabajos. Más de la mitad de los sensores (12) resultaron con muy pocos huevos respecto a muy pocas ovitrampas que presentaron muchos huevos. Esta observación es compatible con un mecanismo adaptativo (una estrategia reproductiva) donde la hembra reparte su descendencia en distintos recipientes que podrían no ser muy “seguros” para la especie. Desde el punto de vista de un mosquito que vive en ambientes urbanos, su adaptación a usar recipientes domésticos y repartir los huevos implica un riesgo a sufrir procesos catastróficos (de origen natural o artificial). Por ejemplo, si algunos recipientes quedarán al sol, el efecto de la temperatura provocará huevos cocidos o duros. Si el recipiente es dado vuelta y los huevos quedaran pegados en las paredes, por falta de agua esa cohorte no podrá eclosionar hasta una mejor oportunidad. Si los huevos llegaran a eclosionar y todo el contenido es arrojado al suelo seco, las larvas perecerán. Si pasan desapercibidos para los humanos su éxito sería rotundo. Si los habitantes de las viviendas realizaran mínimas medidas de prevención puede ocurrir que una pequeña proporción de la descendencia sobreviva en otro recipiente que no se tuvo en cuenta. Este razonamiento vale también para los lugares donde no tienen efecto los métodos químicos de control. Los criaderos que llegan a ser exitosos para la especie (ya usados) quedarán marcados con olor a larva (hormonas o señales químicas) y atraerán a otras hembras para que aprovechen esos lugares “más seguros”. De esa forma se puede explicar las dificultades mencionadas en otras reflexiones para hallar todos los criaderos presentes en una vivienda (O8. Un hogar para mis mosquitos o de cómo criaba mosquitos en casa sin saberlo, 03 Lugares de cría poco comunes de Aedes aegypti). Las ovitrampas son muy sensibles para detectar la presencia de Aedes aegypti en la manzana (27 Tecnología de punta – en un sensor de presencia de Aedes aegypti) y es por ello que la eliminación total de los criaderos se puede “validar con la experiencia de lo comprobado y ya no sobre la abstracción” http://www.eldiario.com.ar/diario/interes-general/153428-la-uner-investiga-el-aedes-aegypti-para-prevenir-sobre-datos-constatados.htm

Las acciones de eliminación de criaderos constituyen un excelente control de natalidad sobre las poblaciones de Aedes aegypti, sin embargo la detección temprana de la presencia de actividad (mediante estos sensores) puede favorecer la acción preventiva y solidaria entre vecinos para buscar los criaderos más difíciles y de esa manera llegar a convivir en Manzanas Saludables. El uso de los sensores implica haber adquirido conocimientos básicos sobre el vector y además asumir una responsabilidad ambiental de forma tal que la herramienta no se transforme en otro criadero más.

Trabajo responsable: Esta herramienta de monitoreo no debe quedar expuesta más de una semana cada vez, para evitar que se convierta en otro criadero. Cuando no se utilice más, debe ser lavada con cepillo y agua hirviendo, guardada bajo techo y boca abajo para que no pueda acumular agua, o bien descartada.

Nicolás Schweigmann

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Elena Beatriz Oscherov

Vicepresidenta de la Asociación Parasitológica Argentina (Ex Profesora Titular de Biología de los Artrópodos y Biología de los Parásitos) FaCENA, UNNE Corrientes

Raquel M. Gleiser

Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV CONICET-UNC – Córdoba

Nora Burroni

Grupo de Estudio de Mosquitos

EGE – IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET

Hernán G Solari

Dinámica de sistemas complejos

Física-FCEN-UBA e IFIBA-CONICET

Edgardo R. Marcos,

Veterinaria en Salud Pública

Facultad de Ciencias Veterinarias, UBA